Sí, los vehículos eléctricos utilizan el frenado regenerativo, al menos en parte. A continuación se explica cómo funciona y qué ventajas conlleva:
- Recuperación de energía: durante la deceleración o el frenado, el motor eléctrico actúa como generador, convirtiendo la energía cinética en energía eléctrica almacenada en la batería.
- Apoyo al sistema de frenado mecánico: el frenado regenerativo no detiene completamente el vehículo; los frenos convencionales entran en acción solo cuando se necesita más fuerza o en situaciones de emergencia.
- Menor desgaste de los frenos: el sistema de frenado mecánico se solicita con menos frecuencia y con menor intensidad en comparación con los vehículos de motor de combustión interna.
- Reducción de los costes de mantenimiento: menos desgaste significa intervenciones menos frecuentes y costes más reducidos.
- Mayor seguridad de conducción: la combinación entre el frenado regenerativo y los frenos mecánicos garantiza una estabilidad y un control óptimos.