Las baterías de los vehículos eléctricos generalmente no son peligrosas. Están diseñadas con sistemas de seguridad avanzados que, en caso de accidente, desconectan automáticamente la batería para aislar eléctricamente el vehículo. Esto reduce el riesgo de cortocircuitos, incendios o descargas eléctricas, protegiendo tanto a los pasajeros como a los equipos de emergencia. Además, las baterías cuentan con carcasas protectoras robustas y un monitoreo continuo para prevenir fallos, garantizando seguridad y fiabilidad en cualquier situación.